Le diré de mí mismo que soy un hijo de mi tiempo, un hijo de la increencia y de la duda, lo he sido hasta ahora e incluso (lo sé) lo seré hasta que me muera. Cuántas penas me ha costado ya mi sed de fe y cuántas me cuesta todavía. Una fe que se vuelve más fuerte en mi alma cuantos más argumentos contra ella encuentro.

Fiodor Dostoievsky

19 abril, 2010

NATURALEZA DESATADA



Los mostradores aguantan ahítos las reclamaciones que no pueden engullir mientras la gente chilla desesperada a azafatas agazapadas con caras displicentes que juran y perjuran que el volcán ha estallado cuando menos debería y no pueden arriesgarse a que los aviones caigan henchidos de pasajeros violentos con ganas de llegar de una puta vez al destino del que no debieron salir.


La naturaleza es así de especial y su improvisada ceniza humeante corta las alas de las compañías aéreas en pos de dignificar una hostia verde, directa a las Bolsas de medio mundo. ¡Jodeos!, parece exclamar la lava rojiza, metáfora del color de los números que manejan estas compañías, ahora os toca a vosotros sufrir la larga espera, las colas y los retrasos. Un volcán se ha cargado el espacio aéreo internacional con un simple gesto, se ha desatado la hybris contra aquellos que parten el bacalao pero no lo prueban.


Es la naturaleza un todo que siempre llamó mi atención, sentado frente al televisor, antes de partir a regañadientes a las clases particulares en casa de Mari Carmen, observaba embobado aquellos documentales de la 2 que todo el mundo dice ver alguna vez en su vida, sólo que en mi caso resultaron ser un fuerte estímulo para escapar de la mediocridad en la que yo mismico me subsumí. La vuelta vespertina de mis padres al trabajo, tras una rápida comida y siesta obligada, me embargaba de soledad remota en aquel piso alquilado el tiempo necesario para que mi verdadero hogar fuera arreglado según los patrones mentales de mi madre. Aquellos documentales me acompañaban en mis quehaceres obligatorios, todavía recuerdo aquella camisa azul remetida por aquellos pantalones beige indiferente del, para mi, místico David Attenborough, su presencia llenaba mi existencia ligada a los deberes y bocadillos de Nocilla. Sus corredurías me fascinaron y marcaron pues no podía existir nadie tan aséptico y, a la vez, tan magnético; su forma de describir y enseñar rituales de bichos absorbía mis horas como ahora lo hace el trillado de Bear Grylls.






De los cuatro o cinco documentales que me solía tragar, uno, por regla general, solía ubicarse en el inhóspito Serengueti, territorio de aquellos seres espigados, de pieles parduzcas y bailes saltarines que son los Masai Mara. Fue en territorio masai donde más me gustaba pasar mi vida por la tarde, rodeado de esos felinos con ínfulas de velocistas que son los guepardos. Recuerdo como descubrí la tristeza al observar al mundo animal, a dos hermanos guepardos llamados Shankao y Liaram; dos hermanos de sangre uncidos a la trágica vida que uno puede esperar viviendo entre leones, la existencia de uno presuponía la del otro. Lloré, juro que lloré, al ver morir a uno de los dos, no recuerdo cuál de los dos felinos tuvo la desgracia de sentirse solo ante la muerte del otro, sosteniéndose famélico y lleno de pena reflejada en unos ojos valientes pero ya cansados.


Es la naturaleza sabia y nos sabe poner a cada uno en nuestro sitio adecuado para esperar, pacientes, la hora de la funesta parca; nunca volveré a ver correr por la sabana a ninguno de esos dos felinos que tantos sentimientos me despertaron aunque tampoco pensé nunca ver correr, oponiéndose férreamente a los dictados naturales, a semejante ser:


video


16 comentarios:

  1. Anda que no lloraba yo con las gacelillas...

    ResponderEliminar
  2. ¿Si la naturaleza es sabia porque soy yo un gilipollas? Que venga el señor inglés ese y me lo explique en un documental de esos.
    Siempre suyo
    Un completo gilipollas

    ResponderEliminar
  3. ¿Hay vida más allá del Serengueti?

    ResponderEliminar
  4. Hemos escogido el mismo tema, natural. Y los documentales de la 2 deberían ser materia obligatoria.

    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Hay que prohibir los volcanes y la naturaleza toda, incluso en lugares públicos.

    ResponderEliminar
  6. Yo los odio tanto como los amo una barbaridad!! Para mi esos documentales fueron un estímulo, pues en gran parte gracias a ellos descubrí que me gustaban las ciencias y me decidí a meterme en biología jeje!!!
    Que iluso fui a los 19!, hasta que descubres que la biología moderna tiene que ver más con la bioquímica, genética y estadística, que con los documentales divulgativos y que las probabilidades de salvar a las ballenas son infinitamente reducidas en comparación con las que tiene un biólogo de ingresar en la plantilla del supermercado!!!jaja!! Que ruina!!

    ResponderEliminar
  7. La verdad es que yo no he aguantado más de diez minutos viendo esos documentales. Me gusta más la fauna que sale en "Salvame" en telecinco. Es así, soy carne de reality, dimes y diretes y demás, jajajaja. De esa naturaleza también se aprende a sobrevivir, a costa del otro, pero a sobrevivir.

    ResponderEliminar
  8. me encanta la naturaleza aunque ahora en primavera me de alergia!! xD

    Un besote ;-)

    ResponderEliminar
  9. Me sumo al señor completamente gilipollas...yo soy así solidaria.

    ResponderEliminar
  10. Pensaba que era el único que se tragaba esos documentales. Van que te cagas para la siesta.

    ResponderEliminar
  11. Yo me he tragado y me trago todos, los documetales me han convertido en lo que soy:una idiota que pasa por lista.
    Un saludo.
    Ah, y aprendí la sexualidad ahí mismisto;en la selva.

    ResponderEliminar
  12. Marcela: sin ningún ánimo de sacar los pies del tiesto: lo de la sexualidad no lo he entendido bien...¿Te criaste en un país selvático o algo así?

    ResponderEliminar
  13. Amor: Llorar siempre no lloraba porque hay animales que me dan grima pero le cogí cariño a esos bichos.

    Completamente Gilipollas: La evolución tiene estas cosas y los humanos, curándonos y mezclándonos, sobrevivimos aunque seamos débiles y achacosos, gilipollas o imbéciles.

    Supersalvajuan: No lo sé, espero que mi futura vida se pase entre patios de colegio que será algo así como el Serengueti, o peor.

    Maga: Ahí queda dicho, un documental no hace el daño que hace Telecinco a las neuronas.

    Neocronomicón: Es tiempo de prohibir.

    Dani: No serás el primero ni el último que se siente estafado con la carrera que ha elegido, a mi me pasó.

    P: Ese tipo de fauna es muy difícil de aguantar, mucho mucho, prefiero rugidos a gritos y ademanes chabacanos. Jeje.

    Brian: Ya somos dos alérgicos.

    MBI: Pues ya somos unos cuantos.

    Desclasado: No te digo yo que últimamente acompañen mis sueños del sofá, es que tener los trinos suaves de los pajarillos de fondo relaja, no me jodas.

    Marcela: Gracias por tu visita, que hay que ser educados, jeje. Pues eres un as del disimulo, como los pulpos entre presas, soltando chorrazos de tinta para escapar y reírse de sus depredadores. Por lo de la selva y la sexualidad, la pregunta ya la hecho el señor Desclasado.

    ResponderEliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  15. Es que Attenborough lo hacía muy bien, ¿verdad? Era como ver al típico inglés del té y las pastas paseando por la sabana, jajjaj, como si fuera su jardín botánico gigante.

    El vídeo, la gran risión.

    ResponderEliminar
  16. Thank you for sharing this useful information.

    ResponderEliminar

Un comentario puede hacer que este pobre mujik tome aire y se decida a escribir de nuevo ante el inusitado clamor popular.