Le diré de mí mismo que soy un hijo de mi tiempo, un hijo de la increencia y de la duda, lo he sido hasta ahora e incluso (lo sé) lo seré hasta que me muera. Cuántas penas me ha costado ya mi sed de fe y cuántas me cuesta todavía. Una fe que se vuelve más fuerte en mi alma cuantos más argumentos contra ella encuentro.

Fiodor Dostoievsky

01 julio, 2009

APOCALYPSE NOW


Hace tiempo, mucho tiempo quizá, que Francis Ford Coppola no saca ninguna obra maestra de su cámara que todo lo puede y todo lo filma (a la espera de que vea la luz Tetro, su esperado film) por lo que me voy a centrar en un pilar básico de su filmografía, Apocalypse Now. Pensarán que la susodicha filmografía tiene desmasiados pilares básicos pero el cuerpo me pide abogar por la faceta bélica porque sus incursiones en otros géneros son tan o más conocidos que la película a la que intentamos honrar, ahí quedarán para todos los que no las hayan visto, craso error pues son egregios monumentos al séptimo arte, Drácula de Bram Stoker o El Padrino.


Es Apocalypse Now un film sobre la guerra de Vietnam, aquella guerra que dejó más desquicio y enfrentamientos que réditos, una guerra que, a la espera de ver las consecuencias reales de Irak, dejó miles de víctimas corpóreas y miles de víctimas mentales, las secuelas aún perduran y qué mejor que recordarlas y verlas en su máxima crueldad en este film bélico.


Coppola se vale de un reparto de lujo para llevar a buen puerto tan ciclópea tarea, el capitán Willard (Martin Sheen), un soldado atribulado y apegado al olor de Vietnam es reclutado para que mate al coronel Kurtz (un espléndido Marlon Brando), un ex boina verde que se ha apartado del mundo de los vivos para recluirse con su propio ejército en la profundidad de la selva, un Marlon Brando que se erige en susurro durante todo el film y cuando realmente lo vemos no es más que una sombra de un pequeño dios al que todos alaban y obedecen fielmente, un dios que se alimenta del horror y que espera ser derrocado por su igual, un Martin Sheen que lo comprende y le horroriza.


Si nos salimos un poco del hilo argumental puro y duro nos podemos encontrar con un elenco de personajes que ayudarán al capitán Willard a encontrar su indefectible camino, y es aquí y por encima de todos cuando aparece el personaje de Robert Duvall. En un rol que parece no ir con él, Duvall se destapa como un alto mando del ejército estadounidense loco por el surf más arriesgado, un demente con los suficientes cojones como para no inmutarse ante las balas que mueren a su lado o para afirmar que no hay nada mejor que el olor a napalm por las mañanas. Impresionante.


Una película de este calibre atesora clases magistrales del arte fílmico, Coppola sabe como nadie que cámara y planos utilizar para adentrarnos en las atormentadas vidas de sus personajes, recuerdo el principio del film que muestra a un Sheen en un estado lamentable, al borde de la locura y la borrachera, todo enjugado por la canción de los The Doors “The end”; el batallón de helicópteros formado y al ataque al son de Wagner, las sombras que apenas dejan ver a un intocable Brando (a Coppola le debió gustar mucho el cine expresionista de Murnau, Drácula está ahí para afimarlo), la subido por el río con la barcaza… El etcétera es largo, demasiado largo para que mis palabras hagan un elogio como se merece a tan ilustre película.


Este film estuvo plagado de anécdotas e impedimentos que llevaron a decir al director que aquello no fue un film sobre Vietnam sino que aquello era el propio Vietnam. Véanla y si hace tiempo que no la han visto vuelvan a dedicar tres horas de sus vidas a sentarse frente al televisor.

4 comentarios:

  1. Antes de atreverme a realizar alguna suerte de comentario sobre esta entrada, diré que para ello he optado por aplicarme el seudónimo de "P" ,algo muy usual por estos lugares y que yo no he utilizado nunca. Con ello me transformo en una inicial de personalidad ausente, tan lejos de la literatura y tan cerca de las iniciales televisivas supuestas de algún cargo de prostitución, paternidad del "hijo de" y demás historias "enjámbricas" tomateras. En algunos casos ser una inicial no es señal de una identidad seria. (Disculpome de antemano si mi comentario ofende a alguien, pues no es mi intención, sólo pretendo dejar constancia de mi asombro ante tanto comentario antepuesto por una fría inicial)
    Sin más preámbulos continuaré dirigiéndome al señor Sensei; últimamente deja caer su pluma sobre películas de culto, algo que invita muy agradablemente a ver tal o cual film que usted considera como esencial. En esta ocasión me gustaría hacerle una sugerencia; ¿por qué no hacer una entrada sobre algo que a su juicio no debería verse? Comentar un film totalmente desastroso pondría una nota de "humor" a la seriedad de un blog que siempre tiene algo interesante que ofrecerme.

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  2. La vida es esto. Prestémosle atención a los
    detalles. Al calorcito humeante del pis, a sacar la basura, a viajar apretados
    en colectivo. Si no disfrutamos eso, ¿qué nos queda?

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  3. Hola de nuevo señor Katorga, antes de nada quisiera saber si es usted también de la opinión de que las iniciales son seudónimos fríos o poco serios, o están lejos de la literatura y más cerca de la televisión... y demás cosas que aquí se comentan, ya se sabe que las opiniones son como las narices y todos tenemos una, más o menos grande, eso sí. Pero si no es mucho atrevimiento me gustaría saber su opinión. ¿Cómo pudo no darse cuenta Kafka de su error? De todas maneras (y teniendo en cuenta que no para todos la vida es observar su orina ¿humeante?) yo venía aquí para, si usted lo ve bien, sugerirle que reanime su blog y lo haga más interactivo. Me refiero a que sería interesante que usted, junto con sus escritos habituales, añadiese otros con una intención de debate, que al fin y al cabo es una de las razones más importantes de ser de los blogs. Nada más.

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  4. I hope you do not stop writing these great articles!

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Un comentario puede hacer que este pobre mujik tome aire y se decida a escribir de nuevo ante el inusitado clamor popular.