Le diré de mí mismo que soy un hijo de mi tiempo, un hijo de la increencia y de la duda, lo he sido hasta ahora e incluso (lo sé) lo seré hasta que me muera. Cuántas penas me ha costado ya mi sed de fe y cuántas me cuesta todavía. Una fe que se vuelve más fuerte en mi alma cuantos más argumentos contra ella encuentro.

Fiodor Dostoievsky

28 octubre, 2009

NIHIL NOVUM SUB SOLE


Tiempo ha que no me paseo por estas líneas escritas en conatos de rabia, fuerza, ilusión o lo que quiera que me moviera algún día a ofrecer.

Nihil novum sub sole.

Miro por la ventana sucia de gotas de lluvia barrosas, pegadas al cristal, cómodas por la luz ténue de mi flexo, viéndome estudiar y rezongar al mismo tiempo. No hace mucho tiempo el tiempo plomizo me invitaba a la reflexión, arrebujado entre tés y humos nocivos pensaba en el futuro que no sé.

Leo a Delibes y sonrio ante la pueril risa del Mochuelo, la ingenuidad fatua, la poesía prosificada de los paisajes revierten, vuelven a su mundanidad y me calza cuatro hostias de realidad El Moñigo.

Empiezo a estudiar de nuevo y me acuerdo de un blog, de una memoria escrita en los albores del dospuntocerismo. Me sonrío, mis dientes espejean amarillentos ante los vecinos del bloque de enfrente a la vez que me cuestiono si es posible ver un mosquito en pleno mes de Octubre sobrevolando la habitación. Viene a dar un rato por culo. Es su cometido. Lo es. Hembras.

Pienso en mi viaje a Sitges. Zombies y sangre, cine y sentimientos, he de volver y ver más películas, este año me ha sabido a poco, muy poco, poquísimo.

Creo que he vuelto pero creo que no he cambiado. Sigo con Delibes y no precisamente de novio.

3 comentarios:

  1. Eso te pasa por no seguir la doctrina Apisey.

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  2. A mitad de noviembre, y el mosquito sigue donde estaba.

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Un comentario puede hacer que este pobre mujik tome aire y se decida a escribir de nuevo ante el inusitado clamor popular.