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18 noviembre, 2012
26 noviembre, 2011
NO INTENTE HACER ESTO EN CASA
Pensado el sábado, noviembre 26, 2011 por Sensei Katorga
En una Junta cualquiera, por la mañana, un pleno movido, en cualquier sitio de cualquier cualquier:
- ¡ Un poco de orden, por favor! Paguen sus impuestos que yo, yo, me tengo que ir de putas. Un poco de premura y comprensión, ¡joder!
- fuente:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Dimite/cargo/PSOE/andaluz/acusado/gastar/4000/euros/burdel/elpepiesp/20111126elpepinac_11/Tes
Relación de casas de lenocinio que recuerdo (no que regento), de ésas plenas de neones que atraen como atrae una Fender Stratocaster a Eric Clapton:
- ¡ Un poco de orden, por favor! Paguen sus impuestos que yo, yo, me tengo que ir de putas. Un poco de premura y comprensión, ¡joder!
- fuente:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Dimite/cargo/PSOE/andaluz/acusado/gastar/4000/euros/burdel/elpepiesp/20111126elpepinac_11/Tes
Relación de casas de lenocinio que recuerdo (no que regento), de ésas plenas de neones que atraen como atrae una Fender Stratocaster a Eric Clapton:
- El Hoyo 19
- Babaloo
- El cuerpo del deseo
- La Pascana
- Disco Pub Los Conejos (creo que J me dice que no es un puticlub pero el nombre lo merece)
- El Gamborio
01 febrero, 2011
SABERSE PERSONAJE*
Pensado el martes, febrero 01, 2011 por Sensei Katorga
Lo tenía a cinco pasos y me parecía un desgraciado.
Las primeras impresiones me condicionan cuando, ante mi supuesta salvación, me encuentro con semejante borracho, beodo de barra y tercio, rancio, mohíno, asqueroso.
No fue fácil dar con alguien que pudiera orientarme en este mundo en el que no podía andar de la misma manera sabiendo de mis poderes concedidos, no he perdido estos extraños reflejos heroicos que dañan y zahieren a colchón que ven. Las cavilaciones mientras me dirigía al bar donde me citó este extraño pero borrachín personaje me rondaban la cabeza, era imperiosa la necesidad de conocer a gente de mi especie, escupirle a la cara aquello de que rajaba colchones con el capullo y que no se riera de mi sino que me entendiera y me apaciguara, que me dijera que él..., no sé,... tuviera hirsutismo, aún siendo un hombre, en los sobacos y entonces yo me reiría y pondría cara de entusiasmado cuando en realidad no entiendo una mierda de lo que me dice e interiormente me corroe la pregunta de para qué cojones dirá éste que eso es un superpoder.
Todo esto pensaba y más, hasta que llegué al bar dónde me citó, La Bodeguilla del Casino, entré y lo distinguí porque era el único acodado en la barra, una buena taza de lo que yo creí café se diluía por su garganta de esparto.
Lo tenía a tres pasos y me parecía un personaje.
Tenía una gorra en la barra y estaba dormitando, pedí un gintonic cortito de tonic ante la portentosa estantería que mostraba el garito, le pregunté que si era él, me dijo que si, se pidió un coñá (sic) y emitió un extraño sonido con su garganta. Esto no va a ningún lado piensas cuando te atascas en estos sumideros que te llenan de angustia pero te da igual porque lo importante es participar.
Le conté mis superproblemas y su cara no mostró más que los mohines característicos de un bebdo que se pide siete coñacs mientras tu llevas medio martillazo y asiente y te dice cosas indescifrables para un neófito como yo en el mundo de la licra y los calzoncillos tintados. No te preocupes amigo mío, me dice, yo no me caliento tanto la cabeza como tú, nene, mira yo nací con extraños poderes que descubrí de casualidad a los diecitantos años cuando probé el coñá y descubrí que mi cuerpo era incapaz de sentir el frío, no tengo nunca frío, chaval.
En las katorgas siberianas, los presos se dedicaban a contar los postes que les recluían, un día tras otro, un hobby asumible, y es ahí donde mandé en mi imaginación a semejante salvador de nadie, a contar postes y a picar piedras en la Siberia más inhóspita y congelada, instantes después, muy muy seguido, lo mandé también a tomar por culo.
Tu nombre. Soy Soberano.
Pagué mi gintonic a la guapa camarera y desandé.
Lo tuve a siete pasos y me cagué en mi puta suerte.
Las primeras impresiones me condicionan cuando, ante mi supuesta salvación, me encuentro con semejante borracho, beodo de barra y tercio, rancio, mohíno, asqueroso.
No fue fácil dar con alguien que pudiera orientarme en este mundo en el que no podía andar de la misma manera sabiendo de mis poderes concedidos, no he perdido estos extraños reflejos heroicos que dañan y zahieren a colchón que ven. Las cavilaciones mientras me dirigía al bar donde me citó este extraño pero borrachín personaje me rondaban la cabeza, era imperiosa la necesidad de conocer a gente de mi especie, escupirle a la cara aquello de que rajaba colchones con el capullo y que no se riera de mi sino que me entendiera y me apaciguara, que me dijera que él..., no sé,... tuviera hirsutismo, aún siendo un hombre, en los sobacos y entonces yo me reiría y pondría cara de entusiasmado cuando en realidad no entiendo una mierda de lo que me dice e interiormente me corroe la pregunta de para qué cojones dirá éste que eso es un superpoder.
Todo esto pensaba y más, hasta que llegué al bar dónde me citó, La Bodeguilla del Casino, entré y lo distinguí porque era el único acodado en la barra, una buena taza de lo que yo creí café se diluía por su garganta de esparto.
Lo tenía a tres pasos y me parecía un personaje.
Tenía una gorra en la barra y estaba dormitando, pedí un gintonic cortito de tonic ante la portentosa estantería que mostraba el garito, le pregunté que si era él, me dijo que si, se pidió un coñá (sic) y emitió un extraño sonido con su garganta. Esto no va a ningún lado piensas cuando te atascas en estos sumideros que te llenan de angustia pero te da igual porque lo importante es participar.
Le conté mis superproblemas y su cara no mostró más que los mohines característicos de un bebdo que se pide siete coñacs mientras tu llevas medio martillazo y asiente y te dice cosas indescifrables para un neófito como yo en el mundo de la licra y los calzoncillos tintados. No te preocupes amigo mío, me dice, yo no me caliento tanto la cabeza como tú, nene, mira yo nací con extraños poderes que descubrí de casualidad a los diecitantos años cuando probé el coñá y descubrí que mi cuerpo era incapaz de sentir el frío, no tengo nunca frío, chaval.
En las katorgas siberianas, los presos se dedicaban a contar los postes que les recluían, un día tras otro, un hobby asumible, y es ahí donde mandé en mi imaginación a semejante salvador de nadie, a contar postes y a picar piedras en la Siberia más inhóspita y congelada, instantes después, muy muy seguido, lo mandé también a tomar por culo.
Tu nombre. Soy Soberano.
Pagué mi gintonic a la guapa camarera y desandé.
Lo tuve a siete pasos y me cagué en mi puta suerte.
*Dedicado al Lorqui. Ese personaje.
13 diciembre, 2010
ASUMIENDO SOLO
Pensado el lunes, diciembre 13, 2010 por Sensei Katorga
El verbo salir necesita del imperativo beber.
Mi morada dista bastante del centro así que, una vez más, salí con mucha antelación para una reunión-cena de amigos a sabiendas de mi paso rápido, asumiendo que solo sin acento es solo solamente. Una cena puede esperar pero yo no sé llegar tarde, soy un consumado experto en llegar antes así que la soledad y el frío suelen arrastrar mi culo hacia algún bar cercano.
Una copa de vino calma los nervios y templa el temple, echas vistazos en derredor y ves la felicidad que despiertan las noches de un sábado cualquiera y un guiri a tus espaldas lee la carta sin entender la magia que encierran las metáforas del tapeo murciano y pide un "ensaladilla iursa" y piensas que en un tascucio de Liverpool estarías igual o más perdido y el guiri sería tú y observas y escrutas de nuevo y las conversaciones se amontonan formando una pared ininteligible hasta que te centras y las almas de barra y caña te hablan sin hablarte y te instruyen sin saberlo.
- ...adores aéreos. Porque si no dime tú. Fíjate, lo que le pasó el otro día al Madrid es (otra vez el fútbol, bebo un trago de vino y estoy dispuesto a no escuchar) cuestión de confianza en el grupo, joder, cómo va a defender con los mismos cojones un defensa que sabe que su juego no se va a ver recompensado por la mierda de la delantera que no aprovecha ni una mísera ocasión que otro que otro que sabe que si se deja el tobillo en un entradón no pasa ná porque luego va a pasar el balón p´alante y le van a meter cinco a los otros. Un delantero, igual, no se va a dejar los cuernos si cada vez que llegan a su portería le cascan un gol, se la suda enterica. La confianza te convierte en una piña.
Y desconectas para siempre mientras piensas que Kipling decía que la fuerza del lobo reside en la manada y te gustaría encontrarte con una manada de lobos para demostrarles que todo es cuestión de confianza y luego sacar una escopeta para zanjar la discusión y mostrar buenos argumentos a balazos y reír más fuerte al ver que te llenan la copa de vino sin que digas ni mu cuando en realidad tendrías que decir beee porque estar solo implica no tener manada, en ser cordero en vez de lobo, en leer el Marca en lugar del As porque solo se siente indefenso ante la RAE y sólo sólo existe en la escritura de los contumaces.
26 septiembre, 2010
MORAL LAXA, POCAS "PERRAS", BARDO INANE
Pensado el domingo, septiembre 26, 2010 por Sensei Katorga
Historias mil veces oídas que me transportan más de una vez a la casa de lenocinio perfecta para mí, para más señas debería de llamarse Goldfinger, o el Hoyo 19, no sé, el caso es que, como no sé qué se esconde allí dentro, me figuro que el escay chorrea grasiento y las cortinas encierran el aire que cortan las volutas de los puros más baratos. Así tiene que ser ese burdo burdel burdelero, aquél en el que los visitantes guardan cola esperando por una cerveza de diez euros y regatean a las tías por una mísera mamada que no pueden conseguir gratis fuera de paredes de carretera porque el mundo real les ha hecho fácil el sexo, tan fácil que ¿para qué molestarse en estrechar una relación con una persona del otro sexo cuando puedo follar sin preguntar si te gusta por el culo? Así tiene que ser el puticlub ideal. Un lujo de aroma a Ducados.
Yo siempre he tenido problemas para estrechar relaciones con una mujer, ahora estoy superando este hecho nefasto, pero mi mente me ha transportado mil veces a una habitación de casa de mujeres de moral laxa, siguiendo las señas precisas de las que he sido receptor en conversaciones para mayores de treinta, para ponerme en la situación incómoda que has creado tú, gracias a tus euros:
- La belleza que atesoras sublima este jergón cansado, de muelles exánimes que cantan una sinfonía cada vez que muestras tu sexo de impúdica rasadura. Me gustaría transportarte lejos de tu opresora realidad y cabalgar enarbolando el pendón de mi ensimismamiento ante tus ojos de mar brava nórdica. Decir a Odín a la cara que eres un portento sustentado por dos piernas torneadas en los albores de la belleza, eres digna de un Praxíteles en estado de locura creativa pues con sólo esculpir esos labios almibarados podríamos afincarnos en la inefabilidad del lenguaje.
Lo que pasa es que luego me huelo que aquella puta sólo quiere un polvo rápido y mis euros en cuanto me diga:
Yo y mi problema de contexto, mi problema de contexto y mi problema con las mujeres.
14 septiembre, 2010
¡ARTISTA, PIJO!
Pensado el martes, septiembre 14, 2010 por Sensei Katorga
Estoy asustado. Asustado ante los artistas que pretenden llamar "arte" a lo que hacen o, digamos mejor, a lo que cagan sus mentes.
Si el arte es una "virtud o habilidad para hacer algo" (RAE) está claro que todos llevamos un artista en potencia dentro, luego han de hablar nuestras musas y nuestra sensibilidad para manifestar la "actividad mediante la cual expresamos una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros"(RAE).
Quizá el arte moderno arrastre a la masa a dos posturas divergentes, hay una mínima cantidad de gente que amará la obra, otra, la mayoría, odiará desde la ejecución hasta la consecución, aún sin contar con los snobs que beberán los vientos por todo aquello que huela a posmoderno, eso si, éstos últimos, a diferencia de la minoría que antes cité, no tiene ni puta idea de lo que habla ni de lo que le gusta, ansían las corrientes del arte que no comprenden pero quedan bien en un ático del centro en forma de cuadro.
¿Y si el arte implica sufrimiento? Pero no sufrimiento que socava el alma sino sufrimiento animal, sufrimiento incomprensible, pero no la clase de sufrimiento que puede provocar en nosotros una obra de arte, aquella que nos descubra sentimientos hondos de nuestro ser; no, no me refiero a ese sufrimiento, me refiero a éste:
Pero en este caso la culpa quizá la tenga la Asociación Habana Espacio Libre por permitir esto, es decir, por permitir que anormales jueguen a crear.
Este "artista" es un hombre español, es decir, un hombre sin imaginación (citando a Ortega), un hombre al que le gusta ver las cosas y tocarlas, ser un hombre realista, que no se inmiscuye en pensamientos abstractos y ama lo finito, lo que comprende solamente. Y lo que comprende es cómo hacer que su obra tenga relevancia (mediática) pero encierre la sensibilidad de un zote.
13 septiembre, 2010
DE CERCA
Pensado el lunes, septiembre 13, 2010 por Sensei Katorga
Esta mañana he vuelto a comprarme el periódico después de una temporada sin hacerlo pero es que me cuesta mucho adaptarme a la lectura en la pantalla, amén de ser un fetichista y disfrutar del olor de la tinta y el tacto del papel rugoso.
Echando un vistazo rápido por las portadas puestas boca arriba, he reparado en la portada del diario La Verdad de Murcia y mi expresión ha demudado con la noticia que enlazo aquí a través de la página web del periódico.
Este caso me sorprende porque realmente, La Meca, es una discoteca que se abrió hace ya muchos años en Águilas, muchos antes de controversias y ocupaciones, para pasar a un posterior cierre que la tuvo cerrada y olvidada como un emblema del pasado decadente. Pasando el tiempo, un grupo de empresarios ha vuelto a reabrirla para el regocijo de los que disfrutan de aires saturados. Ni me va ni me viene la reapertura, dicho sea de paso.
Lo que me llama la atención es que otra vez se pone de manifiesto la opresión que ejercen grupos radicales islámicos por un simple hecho semántico; aquí no se insulta a nadie por llevar un nombre que a ellos les puede parecer simbólico, sagrado o apostólico-románico. Resulta sorprendente cómo un hecho que has visto, leído o escuchado de lejos, toca a tu puerta o a la de tu vecino y no dejas de preguntarte, otra vez más, por el absurdo que supone que yihadistas se fijen, ahora en un pueblo del sureste, objetivos que nada tienen que ver con ningún tipo de lucha armada en pos de la consecución de una tierra santa. Se ha mancillado un nombre y ellos claman venganza.
El mundo está desatado y cuando todo está permitido recurro a la literatura, esta vez en manos de Hemingway: "no hay caza como la caza de humanos, aquellos que han cazado hombres armados suficiente tiempo y les ha gustado, nunca más se preocupan de otra cosa".
Fuera ideologías, religiones o rencillas con el vecino, el caso es decir que esta boca es mía.
08 septiembre, 2010
SE TRASPASA
Pensado el miércoles, septiembre 08, 2010 por Sensei Katorga
Abrió la persiana como todas las mañanas y entró con la sensación de intuirse inútil para pasar a mirar los mostradores famélicos y mohosos, movió su mano derecha para desembarazarse del libro que mordía su sobaco izquierdo. Buscó un vocablo y se quedó con la quinta acepción que aparecía en aquel libro alambicado que tenía explicación a todo, aquel libro que no se molestó en mirar cuando le puso el letrerito precioso a su local.
Echó un último vistazo en la vaguedad de la oscuridad y cogió un pequeño rotulador negro que antaño pintaba sobre papeles grises que encerraban buena carne, se lo puso en la oreja e inventó dos letreros idénticos preguntándose si esa palabra también servía para las vivencias y las historietas de sus clientes. Ni una lágrima, si siquiera una sonrisa, ni siquiera un sentimiento. Escribió con letras firmes.
Pegó un letrero en el cristal del local, al otro le practicó dos orificios a los que puso un pequeño cordón de bramante que antes ceñía lustrosos pollos y se lo colgó del cuello antes de salir a la calle con la tranquilidad de saberse ya inútil.
22 abril, 2010
AL FINAL EL LOBO SIEMPRE APARECE
Pensado el jueves, abril 22, 2010 por Sensei Katorga
- Gasolinera de Burgos, ¿dígame?
- Hola Juan, acuérdate de pasarte por el supermercado cuando salgas de trabajar y compra todo lo que te dije esta mañana que luego se te olvida y no podemos pasar otro día sin agua.
- Joder Juani, ¿no puedes ir tú que sabes que estoy liado y saldré bastante tarde?
- No, no puedo, tengo que quedarme aquí con el crío que esta tarde se está portando como un gilipollas, no quiere merendar y encima está tól día llorando, dice que quiere que venga ya su padre.
- Pues dile que el papi está trabajando para que pueda comerse sus papillas.
- Vete a la mierda Juan, ¿cómo le explico eso al niño? Sabes que tiene un año.
- Ya lo sé, por Dios.
- Entonces no digas tonterías y te escaquees como haces siempre.
- Mira, no sé si podré ir hoy a comprar, me viene muy mal y el jefe me ha dicho que me quede una hora más porque mi sustituto está enfermo.
- A mi me importa una mierda que tu turno acabe más tarde con tal de que traigas las papillas y el papel del water.
- Joder Juani...
-Ni joder ni hostias en vinagre, si quieres luego que te responda en la cama, como me dices últimamente, responde tú en el Mercadona, que eres un cara.
- Mira Juani, no me molestes más que tengo una cola del copón y están todos con la boca abierta, oyéndonos...
¿Me cobras lo del surtidor 2?
- Si señora, cómo no.
- ¿Me dices a mi, Juan?
- Nooooo. Te recuerdo que estoy trabajando, trabajando, joder.
- Me da igual.
- Juani, perdona pero te tengo que colgar que ha entrado Madonna y va a mear.
- ¡Madonna! ¡Me cago en tu raza Juan! Como me cuelgues te juro que....
(sonidos indescriptibles de un teléfono colgado al otro lado de la línea que aumentan las ganas de divorcio sin saber que esta vez el mentiroso no era tal)
14 abril, 2010
PASTA ALLA PEREGRINACIÓN
Pensado el miércoles, abril 14, 2010 por Sensei Katorga
* Texto traducido por los decodificadores de la T.I.A y llegado hasta mis manos a través de un avión construido con Tente, pilotado por dos clicks espías en un ataque de nostalgia ochentera.
- Scussi, ¿se puede pasar, oiga?
- Por supuesto señora.
- Pero... ¿hay que pagar?
- Faltaría más.
- Muy bien, es que traigo a mi hija, sabe usted, que hace no mucho se me descarrió la pobre y tuvo que... ya sabe..., por eso estoy aquí.
- ¡Ah! ¡Caramba! Es usted una de esas mártires. Mire, sólo tiene que seguir recto, siga la cola que menos devotos tenga y cuando llegue el momento le dejarán mirar el santo sudario ése de la Edad Media (ME GUSTA EL CARBONO 14 Y LAS MUJERES) durante tres minutitos. Dígale a su hija que lo mire fijamente y aquí pecados y después gloria bendita. Así se le dejará entrar de nuevo en la Comunidad.
- ¿De vecinos, oiga?
- No, per favore, en la cristiana.
- Ahhhhh, eso no me importa, yo vengo porque en mi barrio la ponen bonica, ¿me comprende usted?
- Todo quedará, señora mía, en agua de borrajas pero ¡pague, señora, pague!
- Ahí tiene.
- Grazie tanti, pasará usted tras todos los Vips. Buona sera.
* Diálogo sacado en seco tras observar revuelos mediáticos y de fieles concentrados en Turín. ¡Euros, euros, dubidú, si no los quieres, allá tú!
13 abril, 2010
INFANCIA, QUE NO NOVIAS: LA TORTUGA MORA
Pensado el martes, abril 13, 2010 por Sensei Katorga
Descarrié pronto, al pasar de la sobreprotección colegial a la cantina del instituto, eso me marcó sobremanera, descubrí la siempre difícil pubertad. La vida se tornó en mi contra, tornasoló en camisetas proheavies y en chupitos de Greasy y granadina Rives, todo ello regado con mal vodka, amén de probar las mieles de los primeros días de Septiembre de otra forma: con mi culo pegado al asiento de los supensos.
Nos creíamos rebeldes y no dejábamos de repetir patrones, la anarquía no es posible cuando te acercas a los 30.
Mi despertar hormonal fue lento pero seguro, me daba cuenta de cómo salían pelos do antes reinaba la deforestación y fue en ese impreciso momento cuando no volvería a mirar a una mujer de la misma forma, allí quedó, olvidada, mi más básica y pueril infancia.
Más tarde que temprano fui comprendiendo que mi futuro no iba a ser el de un dandy donjuanesco, mi actitud frente a una tía siempre se basó en mi sonrojo y la pérdida repentina de la locuacidad y gracia de la que tan contento estaba y tan bien utilizaba en las partidas de billar u otro juego asociado a la juventud rebelde dónde unos dardos o unas monedas al Street Fighter suponía una incursión en la poblada selva de los tipos duros, esos que llamaban tanto la atención a esas chicas a las que yo no llamaba, ni la atención ni a sus hormonas.
El grupo de amigos del que formaba parte participante pero no ejecutante no se separaba fácilmente, ni siquiera para ver cómo la mayoría iba a disfrutar del movimiento de sus lenguas mientras los demás, o yo solo, miraban pensando en lo cabrón y afortunado que se era con tal o cuál muchacha y por supuesto también en lo buena que estaba la novia de Mengano.
Es chistoso, antaño, triste.
El camino me fue abriendo otros caminos menos rectos pero igualmente insulsos. El apego a mi primo, mayor que yo, hizo que creciera rápido en "su" grupo aguantando insultos y jugando duro a eso de vivir, no había sitio para nenazas en el mundo de aquella pléyade de hijos de puta del que me sentía orgulloso, por estar dentro, claro. Aquí las tías no contaban tanto pues el fútbol, la caza de pájaros y el noble arte de construir casetas en las higueras nos distraían mientras nos medíamos las pollas (más bien cucas) para ver quién era más hombre. En esto ocupábamos todo el tiempo.
Este período se pasó en unos meses, hasta que renegué de mi presente para apearme en mi pasado.
Volví por mis fueros, más hombre y menos chiquillo, eso si, mismos resultados, no me comía ni un colín por lo que las pajas agotadoras satisfacían mi insatisfacción carnal.
Todo esto cambió un día en el que por fin pude irme a la playa como todos aquellos que partieron ante mis estúpidos ojos como humanos y volvían como héroes, cogido de la mano de una chica.
El resultado me desagradó hasta el extremo, (no creo que lea este blog ni sepa de su existencia sino pues a quejarse y querellarse contra mi persona) no me esperaba aquello pero claro, la tía con la que me fui a la "guerra" no me gustaba lo más mínimo. Mi ansia estropeó el resultado.
Conocí más tarde a una chica con la que pasé ocho años de mi vida para luego ser fiel a mis principios y abandonarnos porque mi cuerpo anticipó, sin dejarme dormir más de dos horas seguidas durante un año, que aquello no era lo que quería y buscaba aquel chaval mojigato transformado en concienzudo gilipollas.
Hoy día considero que aquello me mal curtió. Pero encontré a mi otro, una persona que siempre busqué proponiéndomelo hasta que, hace dos semanas, encontré en una vuelta por el campo a esta chica de la que no me enamoré pero hizo que recordara mi primer beso tumbado en la playa y, debajo de mi, una mierda de perro. Para olvidar.
P.S. No se me ocurrió dejar a mi novia. Todavía comemos perdices.
09 abril, 2010
INCOMUNICACIÓN PULSERIL
Pensado el viernes, abril 09, 2010 por Sensei Katorga
Utilicemos un poco la intertextualidad y lleguemos a alguna conclusión sobre una moda nueva que se está imponiendo entre los chavales.
Hace no mucho leía en un excelente blog cómo hay signos inequívocos en ciertas personas que nos dejan imaginar libremente la estupidez que emana en su vida como humano de a pie. Muchas veces esto es tan verdad como que el sol sale todas las mañanicas para dar por culo a los que duermen plácidamente.
Ahora mezclemos a esta clase de señalados por sus objetos (por sus alhajas los conoceréis) con la educación vertida en ellos y nos haremos una idea de toda la razón que lleva otro diseccionador de la realidad cotidiana.
Quiero llegar a parar a algún lado. Ahora resulta que estamos importando la moda de utilizar en garitos las llamadas pulseras sexuales. Son pulseras de diferentes colores de las cuales podemos extraer el gusto que tiene nuestro partenaire ante una posible confrontación de vaho en las nucas. Por lo poco que sé las hay para todos los tipos de posiciones, para besos recatados o para bajarte la ropa interior sin mediar palabra. Es precisamente esto último lo que más pena me da, estamos desechando la verborrea y el lenguaje para conocer y comunicarnos en pos de establecer cierto tipo de relación para pasar a acechar en la discoteca de moda a las tías o tíos que lleven ciertas pulseras. Incluso abandonado el lenguaje nos podríamos valer de otros lenguajes, más atávicos, como el corporal, del que tanto sacan provecho los chulitos de barra con esos interminables cuellos abiertos de hortera postmodernos.
No quiero banalizar el tema porque me parece que la comunicación básica, en muchos sitios, se está perdiendo pero tampoco pretendo que mis pulseras hablen por mi, no quiero decirle a nadie en un "apriori" si me gusta que me den por detrás mientras me pregunta que cómo me llamo porque con el calentón se le olvidó hasta preguntarme si era gay. No, no lo soy y gracias por preguntar.
30 marzo, 2010
LA MENTECATA VIDA DE PEREGRINO
Pensado el martes, marzo 30, 2010 por Sensei Katorga
Este post es verídico hasta que deje de serlo.
Conducía bastante cabreado por el atasco en el que tenía el placer de estar inmerso; las paradas eran tan intermitentes que se podría considerar que no nos movíamos un ápice de este mundo, una mujer histérica en el coche vecino vociferaba a su hijo mientras sus venas de hooligan explotaban en mi mente para regocijo del pequeño cabroncete que portaba detrás. Al otro lado del asiento el panorama se hacía desolador, tan desolador como desolada estaba la pobre nariz del chaval que se la hurgaba (la nariz, claro) mientras se miraba en el espejo retrovisor de su avergonzado Ford Focus. Menudo marrano, pienso para mis adentros al tiempo que disimulo y acerco mi cabezón al reposacabezas para mirar de reojo los pelillos de mi nariz. No hay mocos y me siento muy orgulloso, tanto como si hubiere alcanzado la cima del Sisha Pangma en medio de un crudo invierno. No soy tan marrano como el del Focus y es por eso por lo que miro otra vez a la madre de Lucifer con aire altivo, levantando una ceja donjuanesca. El resultado es desmoralizador, la madre deja de chillar al bergante y me chilla a mi mientras baja la ventanilla. Cuando veo que se le acerca un rumano a limpiarle el parabrisas me apiado de él dado que me ha salvado de seguir viendo la campanilla de la señora y rezo por que no se le ocurra echar líquido alguno al parabrisas de semejante descarriada pues le supondría la muerte por soponcio. Se lo echa pero no quiero verlo así que salgo como alma que lleva el diablo si al diablo se le ocurriera comprarse un coche, claro, que todo hay que explicarlo.
Me metí en la primera salida que pude, camino de un Mc´Donalds cercano a un descampado. Son estos sitios caldo de cultivo para las gentes de deshonesto vivir occidental. Me quedo mirando a las putas que desfilan bajo mi atenta mirada. Joder, aquella no debería ser puta, podría ser mi madre, lo que pasa es que a mi señora madre, a no ser que haya escondido su pasado bajo pollas más gordas que el cerrojo de un penal, no se le ocurrió hacer la calle. Aquella otra es una puta pero una puta que está buena. Y pienso ¿es que las putas no pueden estar buenas? Menudas observaciones se me ocurren al verlas, soy más tonto que las piedras.
Aparcado el coche, me apeo para luego bajarme con cuidado, mirando a un lado y a otro, como si me buscara la Interpol, a ver si es la primera vez que alguien se tira un sonoro pedo en la intimidad, qué cosas tengo. Una mujer de execrable moral se me acerca para sonrojo de mis mejillas. Aleteo los brazos para alejar el nefando olor que orlaba mi figura para sorpresa de la "señorita" que fruncía el ceño en clara señal de pensar que el tío que tenía enfrente, aparte de ser poca cosa, era gilipollas. Mi sonrisa facilona le hizo acercarse y quedarse callada ante mi, el chaval más callado que come hamburguesas en la soledad de un parking.
Hostia puta, me digo en voz baja y ahora qué le digo a esta tía.
- Ho... ho, hola. (¿Se le dice hola a las putas?) Te invito a un cuarto de libra con queso.
Soy un romántico empeder... Qué coño, soy un salido.
29 marzo, 2010
COBARDES
Pensado el lunes, marzo 29, 2010 por Sensei Katorga
Tras tomarse el café con leche ante el pelotón del carajillo agachó la cabeza en la barra del bar y siguió taciturno un buen rato. Toda la mañana había estado rumiando ideas inconfesables, en el fondo sabía que era un cobarde, no tenía cojones a dejar este mundo sólo, tenía que llevarse a su mujer con él ya que ella tenía que soportarle en cualquier situación, era la insdisoluble ley del matrimonio que él había abrazado y, por ende, ella también abrazaba. Los cardenales que por la mañana había practicado en el cuerpo de su cónyuge se le habían grabado a fuego en las retinas de sus desquiciados ojos. Pagó el café y se despidió por última vez de los parroquianos del bar que se preocupaban de robar un buen as y del nivel de coñac de su mejunjes, nunca se darían cuenta de lo que pasaba por la cabeza de aquel mentecato, ni una pregunta en las largas partidas de chinchón, ni un conato de misericordia cuando se trata de cartas. Muchos años en el mismo bar y encontrándose a la misma hora no daba a nadie derecho de preguntar aquello de "oye, ¿estás bien?".
Enfiló la calle, camino a casa, y el corazón se le salía del pecho porque en el fondo sabía que su ser ya se había posicionado. Sacó las llaves antes de llegar al portal del piso, se le cayeron al ver a dos policías que paseaban tranquilamente charlando sobre vaguedades, pensó que la orden de alejamiento que ostentaba no era más que un trozo de papel mojado, nadie le podría alejar de sus posesiones porque eran suyas, suyas y sólo suyas. Abrió la puerta del rellano y subió por las escaleras, saludó a dos vecinos que discutían sobre los paseos matutinos que no se le daban al perro. Ante la puerta de su casa apretó los puños.
Esta mañana había salido temprano y aún dolían los cardenales, estaban latentes y el espejo los hacía aún más grandes. Esta mañana no había sido como todas las mañanas, no habían discutido hasta el paroxismo, sólo se había llevado dos hostias sin abrir la boca, después, siguió con la rutina. Encerrada en el servicio lloraba desconsoladamente tratando de buscar explicaciones y sentido a su vida, no había segundo que no se arrepintiera de haber ido unos días atrás a la comisaría para poner una denuncia a su marido, esto le había ocasionado más problemas que soluciones, las bofetadas eran más dolorosas y la rabia descontrolada era aún más pavorosa. Se restregaba los ojos y miraba tras las lágrimas la mujer en la que se había convertido, en el fondo podía ser que su marido tuviera razón. No, no la tenía. No tenía porqué seguir buscando explicaciones a los desvaríos de aquel demente. Oyó la puerta de la entrada y echó el pestillo de su tumba.
Hay días en los que da asco pertenecer a la especie.
24 marzo, 2010
VENDEMOTOS
Pensado el miércoles, marzo 24, 2010 por Sensei Katorga
Supongo que esta entrada (a las rodillas) puede reflejar uno de vuestros pensamientos cuando veis en un centro comercial, papelería, juguetería, sex shops (espero que no) o sucedáneos a gente que ha vendido hasta a su señor padre.
Había una vez un programa que nació titubeante, ocupando un lugar imperceptible en la temida parrilla televisiva, el monstruo del share vigilaba en lontananza hasta que, poco a poco, aquel programa fue creciendo de tamaño, un tamaño tan descomunal como uno de los huevos de Paul Banyan.
El susodicho programa no era bienencarado, todo lo contrario, su tez era cetrina y su poca gracia hacía a la gente reír por no cagar; pero resulta que cruzando el charco en el que estaba metido, topóse con dos estrábicas hormigas que le acompañaron en sus andanzas, dotándole de gracia caduca.
Además de estas simpáticas hormigas, fue reclutando a los más variados engendros televisivos para su propio lucimiento: un extraño científico disléxico, un men in black en paro y a un calvo sin gracia pero mago. Este elenco, esta pléyade, era de órdago pero decidieron hacerse fuertes contratando rutilantes estrellas del firmamento de los euros al contado.
- ¡Guau! ¡Qué famosos somos! ¡Queremos perras!
(Aún retumba el eco de aquellos comentarios en los sets lóbregos de Cuatro).
El programa, listo como él solo, ávido de "pavos" de a 500, decidió que todo debía dar un pequeño gran giro. Si todos sus componentes eran estrellas (con fuerte jerarquía, como no), iconos en los que fijarse, por qué no vender hasta los derechos de una mierda gestada en vete tú a saber que water closed. Todo lo visto se puso a la venta y los pingües beneficios vinieron raudos al programa de marras.
Viendo el éxito alcanzado se propusieron, por qué no, ir más allá de las fronteras que les oprimían vendiendo su formato.
- ¡Hurra!
Las hormigas, jóvenes y re-verdes, chuparon de la teta hasta desgajarse, que no separarse, para intentar acertar los acordes de las canciones facilonas (otrora impolutas y santas, cantadas sólo por amigos en simpáticas borracheras) de dibujos ochenteros. Escaso arte, demasiada repercusión.
Aún siguen chupando de la teta y gracias a su fama también chupan otras tetas.
Moraleja
No sé si esto se merece una coda porque, quizá, yo haría lo mismo (¡quiero los euros frescos que os sacan vuestros hijos!) pero, digo yo: ¿le llevará tanto éxito al hastío a alguien?
- Vete a dormir ya, hombre, por favor. O a zurrir mierdas con un látigo.
19 marzo, 2010
HIPÓCRITA
Pensado el viernes, marzo 19, 2010 por Sensei Katorga
Mi niñez está plagada de imágenes veladas así que lo que digo no me pasó sino que lo rememoro y lo redibujo. Al crear esta infancia puedo acordarme de cómo una mañana de domingo, mis padres (yo aún era hijo único y repelentemente gilipollas) me llevaban, como no podía ser de otra manera mientras viviera mi abuelo, a eso de no perder el contacto con la consanguinea estirpe.
Yo, sin sospechar nunca aquello de que a los amigos los eliges y a los familiares te los tragas, refunfuñaba como todos los domingos y abogaba por quedarme en casa de mi otra abuela, con la que yo tenía ligazones demasiado profundas, mucho más profundas que las que me provocaban los padres de mi padre.
Creo salir de casa llorando hacia el coche, pegando berridos estridentes en la escalera y montando un auténtico espectáculo ya dentro del vehículo. Ante tanta rabia contenida, ataque de huevos lo llama él, mi padre se bajó, dejando la posición de piloto desierta, y abrió la puerta de atrás a la que yo pegaba patadas insistentemente, con fuerza. En la mano blandía su zapato. Zapato que estampó varias veces en mi lastimoso culo mientras le resbalaban lágrimas por las mejillas camino hacia su bigote.
Quizá quiso enseñarme a respetar también a sus padres pero yo me di cuenta de que aquello le había dolido a él más que a mi culo. Fue la única vez que recuerdo que me pegó mi padre, sólo esa vez, por eso la recuerdo, no me la invento, ni la disfrazo, ni la hago desaparecer de mi selectiva memoria.
Meses más tarde atropellaron a mi abuelo. Murió. Apenas me dolió y, pasando el tiempo, fui consciente de lo que había pasado, aquella persona que me quería llevar a ver a su padre no siguió intentando unir a unas personas amalgamadas por el cabeza de familia con la consiguiente pérdida de interés por mi parte, unida inexorablemente al olvido y casi total desconocimiento de todos aquellos tíos, tías, primos o primas a los que relaciono con la muerte de mi abuelo.
Nunca fui honesto, fui un zagalico hipócrita.
13 marzo, 2010
CHULOS MUY CHULOS
Pensado el sábado, marzo 13, 2010 por Sensei Katorga
Lo has visto pasar mil veces por delante de ti y nunca has sabido qué cara poner. Te lo has encontrado en mil sitios manifestado en diferentes formas y has pensado muchísimas veces en mirar para abajo, disimulando todos los sentimientos que te provoca.
Hablamos del chulo prototípico, ese que cuando entra en un bar levanta una ola suspicaz de cuchicheos entre los asiduos, el que no pasa desapercibido y se siente encantado de tener ese porte portentoso que pasea como un gallo distinguido en todos los lugares que tienen el honor de oler su culo.
El chulo no suele disponer de atuendos prototípicos sino que se manifiesta en todas las clases por igual, el hecho de pertenecer a una u otra clase le confiere un grado significativo de chulería, me explico, no es lo mismo un chulo con dinero que uno sin un pavo.
Los he visto con las gafas de sol metidos en una Fnac JUGANDO al Guitar Hero creyéndose rock stars, los he visto cerrando sus antros y dejando pasar a los mismos a las tías que pasasen por su criba, he comido en sitios en los que han faltado modales a gente que se les suponen, me que quedado asombrado al ver pedir un Beefeater solo, sin cubitos, para parecer el más duro...
Algo que me encanta es una forma de enseñar su chulería: la mirada. No es la primera vez que me miran y me perdonan la vida a la vez o he visto los ojitos lascivos que se comen a cualquier cosa que no tenga rabo. Miran. Pero miran con ahínco.
Otras muchas veces los solemos distinguir porque les siguen una caterva de anormales que les alaban y le creen el macho dominante, el macho alfa(lfa), patrón de conducta y espejo en el que mirarse si se quiere llegar a llevar con dignidad una camisa abierta hasta el ombligo para lucir las joyas de oro o para mascar medio puro con un ojo medio cerrado y soltar gracejos guarros a las muchachicas. Y así, millones más.
Pero no hay muchos chulos que den la talla y expresen bien toda su chulería como el lamebolas Jesús de El gran Lebowski.
12 marzo, 2010
LOS MAESTROS MUEREN
Pensado el viernes, marzo 12, 2010 por Sensei Katorga
Es extraño cuando tenemos entre nosotros a uno de los escritores más excelsos y la ceguera nos impide reconocerlo a veces como se merece. Esta sociedad ya no se preocupa de los despojos que han encerrado, en muchas ocasiones, las mejores musas que han tenido el privilegio de alumbrar al artista.
Ese artista que ha luchado en su generación choca de frente con otra generación venidera que haría mal en intentar romper con todo sin basarse en la tradición pues, si quiere inmortalidad, deberá ceder ante una nueva generación que podría acercarlo al olvido; ese olvido que siempre detesta el ego del escritor.
Siempre recordaré a Pedro, al Nini, al Mochuelo o al Moñigo como personajes imberbes que destilaban todo el saber que pergeñaba en ellos su hacedor. Hoy ha muerto un maestro, hoy ha muerto Miguel Delibes.
11 marzo, 2010
EL HUEVO, LA GALLINA Y LOS POPEROS
Pensado el jueves, marzo 11, 2010 por Sensei Katorga
La otra noche estaba viendo El Intermedio y el Gran Wyoming utilizaba a una gallina con la que metaforizó toda una historia de España alternativa amén de hablar sobre la fama que persigue insidiosamente a estas aves (por aquello de "eres más puta que las gallinas").
Tras un breve pero magnífico pase de fotos de palomos ataviados como personajes importantes españoles, ejem, Wyoming empezó a hablar con la gallina y dijo algo que, siendo una tontería, me gustó bastante, fue su forma de desdramatizar un tema espinoso:
(Suponiendo que la gallina pone un huevo)
- Si se cae un huevo, técnicamente es un aborto, si lo bates, es una tortilla francesa.
(Para todos esos poperos que disfrutaron con Mecano mientras yo disfrutaba con Nirvana)
P.S. En memoria de todas las víctimas del "famoso" 11-M, deseando que los muertos no sirvan nunca más para defender políticas o para echarse mierda los unos a los otros.
10 marzo, 2010
TEORÍA DE BAR SOBRE LA NOSTALGIA
Pensado el miércoles, marzo 10, 2010 por Sensei Katorga
...tras dos Gin Tonics....
- ¿Sabes? Eres un nostálgico.
- Te acepto el comentario aunque te voy a decir que existen dos tipos de nostálgico. La nostalgia es una forma de de echar de menos y esa forma se manifiesta de diferente manera en el nostálgico. Tenemos aquellos que han creado en torno al concepto una serie de inextricables términos estúpidos que se mueven por el terreno de lo confuso. Es esta subespecie una clase que mira hacia el pasado agarrada a su tarjeta Visa, creyendo que son "vintages" o "retrocarcas" o como coño quieran llamarse. Es la forma en la que manifiestan su nostalgia, cogen del pasado lo que pueden pagar en el presente - vació el copón de Seagrams y se encendió un Chester sin prisas.
Luego tenemos al nostálgico que emana ese candor inconfundible y que echa mano de todo aquello que ha ido guardando desde su saberse nostálgico. Es esta una nostalgia distinta y, creo, en esencia, más pura. Sólo éste último siente la tristeza melancólica que origina su recuerdo, el primer tipo no alberga tristeza, amasa posesiones.
- Pasamos de creernos "vintages" a formar parte del lumpen.
- Mira, unos los somos dignamente, otros se lo creen.
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