Le diré de mí mismo que soy un hijo de mi tiempo, un hijo de la increencia y de la duda, lo he sido hasta ahora e incluso (lo sé) lo seré hasta que me muera. Cuántas penas me ha costado ya mi sed de fe y cuántas me cuesta todavía. Una fe que se vuelve más fuerte en mi alma cuantos más argumentos contra ella encuentro.

Fiodor Dostoievsky

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01 octubre, 2010

MASACRE Y LITERATURA

Recuerdo cómo Papini, en una de sus historias del Gog, afirma que nuestra civilización se asienta sobre una de las materias más frágiles que hay: el papel; tal vez, nuestra civilización debería enarbolar al papel como símbolo del saberse efímera o estar acusada de incurable imbecilidad.

No se refería el criticado escritor a la literatura en sí, su preocupación ahondaba en el hecho de la posible pérdida importante de datos anotados en algo tan liviano y delicuescente como un simple papel. Quizá esto haya perdido toda su vigencia ante la masiva ingesta virtual por parte de nuestros discos duros de todo aquello que hacemos a diario aunque algo de eso queda, quizá no tanto como para que el mundo se desmorone ante el cierre de la última fábrica de papel pero si quizá ante la tala del último árbol del planeta, insignificantes reciclajes aparte.

El fuego ha destruido muchos de nuestro legados, desde los más egregios hasta los más nefandos y precisamente leía hace poco sobre la biblioteca que sustentaba Hitler. En ella se podía encontrar de todo un poco pero en ingentes cantidades de volúmenes, libros dispares que encerraban desde batallas napoleónicas hasta novela negra pasando por tomos filosóficos. Quizá detrás de toda esta montaña de libros se escondía la timidez de aquel hombre que sabía todas sus taras; todas sus aberrantes decisiones pueden sacarse en claro a través de una mirada a su biblioteca e incluso la suerte que corrieron aquellos libros que encerró en el búnker junto a Eva Braun pueden decir mucho de este personaje.
Aquellos libros quedaron marcados por una pátina de odio; aquellos libros han sido víctimas lisiadas por el pasado que encierran pero quizá, sólo quizá, esos libros alentaron la masacre, indujeron esa sádica dentellada a la humanidad que se sostiene sobre el papel.

Pensando en esto y echándome un vistazo pensé en aquella frase que me gusta soltar de vez en cuando de que "se es lo que se lee" y sin embargo, tras surtir las bibliotecas que nos son nuestras por derecho, o sea, las que tenemos en la habitación, al lado del televisor o incluso aquellos libros de los que echamos mano a la hora de cagar, me di cuenta de que quizá estaba equivocado y lo que hasta ahora había hecho es "leer lo que soy".


31 marzo, 2010

RELIGIÓN

  
Nunca he tenido la suficiente fe como para acercarme a una iglesia y adorar santos pero siempre me ha despertado interés el fervor que generan esos trozos de madera, símbolos espurios en los que se depositan siglos de lágrimas. La creencia en libros hizo que despertara de la falsedad en la que estaba viviendo, sin embargo nunca creí en un único libro, un vademécum santo en el que, grosso modo, se cuentan cosas y hechos recogidos de tradiciones a. de C. Ya perdí la cuenta de los diluvios que ha pasado la humanidad desde la mitología clásica.

Mis creencias se basan en mis lecturas, alguna vez pensé eso de que soy lo que leo y Ortega (no el Cano, claro) caló hondo en mi alucinación quijotesca para que en mi lecho de muerte despierte dejando atrás mi locura transitoria y decirle a Sancho que la ínsula de Barataria sólo sirve para que Jarauta explique de cuatro a seis un curso de utopía los lunes en la Merced.

Hasta ese día intentaré ser Faulkner visto por el objetivo de Moriyama. Luego cenizas a las cenizas porque la inmortalidad es otro tema para Borges.

12 marzo, 2010

LOS MAESTROS MUEREN

Es extraño cuando tenemos entre nosotros a uno de los escritores más excelsos y la ceguera nos impide reconocerlo a veces como se merece. Esta sociedad ya no se preocupa de los despojos que han encerrado, en muchas ocasiones, las mejores musas que han tenido el privilegio de alumbrar al artista.

Ese artista que ha luchado en su generación choca de frente con otra generación venidera que haría mal en intentar romper con todo sin basarse en la tradición pues, si quiere inmortalidad, deberá ceder ante una nueva generación que podría acercarlo al olvido; ese olvido que siempre detesta el ego del escritor.

Siempre recordaré a Pedro, al Nini, al Mochuelo o al Moñigo como personajes imberbes que destilaban todo el saber que pergeñaba en ellos su hacedor. Hoy ha muerto un maestro, hoy ha muerto Miguel Delibes.

19 diciembre, 2008

LA LLAVE DEL CAMPO

Sabía muy bien que había llegado demasiado pronto. El sol caía aún oblicuo y daba un aspecto cálido a la habitación.

Una fortuita mirada le hizo comprender, rápidamente, que no estaba sola. La inquietud, quizá, le hizo confrontarse con aquel non grato personaje.


que quieres que queria por que ahora mismo he llegado demasiado pronto por que temprano ahora no me asustas


Mostraron las cuencas de sus aturdidos ojos una extraña relajación, como si comenzara a sentirse a gusto en una situación en la que no comenzaba a sentirse a gusto. Le hirió, en lo más hondo de su ser, una mirada decrépita, una mirada de escarnio, una mirada colmada de una intensa podredumbre y, aunque no intentó aguantar semejante ordalía, comprendió toda la mezquindad que encerraban aquellos ojos.

Observó el pelo ralo surgiendo a imprecisas manchas de aquella pequeña cabeza. A escasos centímetros más abajo, la comisura de sus labios dibujó una sardónica sonrisa mientras seguía excrutándola con un enfermizo odio.


¿Te has sentido un nefario al cruzar una fugaz mirada?


Maquinalmente dio un paso atrás y se entretuvo mirando esas manos cubiertas de piel ocre y desgastada que se arrugaba en obscenos pliegues, en las que despuntaban unos sucios y gordos dedos que semejaban lombrices de tierra húmeda.


No puede no ser que hace igual que los mios pero es quien yo que los mios no puede


Fuera ya no se podía divisar la verde pradera, el camino que serpenteaba juguetón entre las briznas de césped, el horizonte rematado por los dos familiares arbolillos rodeados del boj que tanto le gustaba cuando era una niña (solía acodarse en el alféizar de aquella ventana y respirar el aire límpido que la despejaba y la hacía sentirse realmente bien). No, ahora no podía ver la verde pradera, el camino que serpentea, el rematado horizonte y el familiar boj. No, no podía.


que haces ahi mi lugar quitate preferido de ahí por que quien eres tu


Una repentina mueca de estertor en aquel acompañante que miraba con pasividad obscena, la reafirmó en su hieratismo clasicista creia sentirme mejor al llegar apoyarme en mi marco qué quiere El inesperado voyeur despegó lentamente sus labios, dejando entrever una amalgama de imperfectos dientes engastados en una purulenta encía, una imagen que el reflejo del cristal entrecortaba y la llevaba hasta la náusea más profunda que ahora se elevaba desde su garganta hasta la preciosa boca de perfecto nácar.

El marco de la ventana encuadraba muy bien la harapienta imagen encorvada hasta lo irrisorio.

Empero, en un cobarde movimiento de su mano para alcanzar una pequeña figura (un bronceado David barato, burda copia de la infantil estampa que mostró al mundo Donatello), pudo discernir cómo la ¿reflejo? puede que no que quiere andrajosa silueta mimetizaba el torpe escorzo. La vasta mano sujetaba la delicada talla que se ahogaba en un sudor amargo paradigmático del fastigio alcanzado por la vergüenza y la inexplicable pero paulatina podredumbre del alma.


por que me que haces aquí aquí asi estoy mal mal maldita seas


Un esperado arrebato comenzó a corroerla por dentro como ayudada por un exacerbado odio al cetrino cuerpo que llevaba observando demasiado tiempo en suspendido marasmo. El dolor y el odio canalizaron en un nefando lanzamiento que destrozó en añicos los frágiles cristales que esperaban desde la inicial furtiva mirada, haciendo desaparecer el horroroso reflejo. Los irregulares trozos quedaron esparcidos al pie de la ventana, guardando con extrema vanidad retazos de una silueta.

La habitación quedó vacía, en arcano silencio. Desde el alféizar se podían divisar dos árboles alineados a la derecha, un camino que serpenteaba y el boj que tanto le gustaba de niña.

01 septiembre, 2008

EL TÚNEL

“…una de esas típicas reconstrucciones imaginarias mías, tan presuntuosas como esas reconstrucciones de un dinosaurio realizadas a partir de una vértebra.”

Hace no mucho que la constante observación de nuestro ombligo nos llevara a la eclosión de la nueva literatura en lengua española en América del Sur, hecho éste grato para mi ante la pobre literatura, exiguas excepciones a parte (Cela o Ferlosio), que nos circundaba en nuestra querida piel de toro. Los prebostes hispanoamericanos han sido mil veces nombrados por millones de personas que los oyen de oídas pero nunca han cogido un libro de los mencionados, en nuestro vago recuerdo suenan Borges, Cortázar, García Márquez, Rulfo, Múgica Láinez, Vallejo, Neruda, Pitol (éste de una hornada recentísima)… Hoy me propongo a hablar (siempre en constante vindicación de la buenísima literatura que nos llega del otro lado del ciclópeo Atlántico) de Ernesto Savato y el que quizá sea su mayor éxito: El túnel.

Este librito no es ni más ni menos que la confesión del protagonista, Juan Pablo Castel, un pintor respetado y loado al que las loas y los respetos le exasperan y cabrean hasta límites insospechados (una de las grandes críticas del libro a los críticos diletantes, en todas sus formas, ramas o gremios es muy palpable y plausible), del crimen de María Iribarne, personaje circunspecto y apocado pero el único que logra captar la profundidad del mensaje de la pintura de Juan Pablo.
Digamos que el comienzo del libro me recordó un poco al comienzo de “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger y lentamente nos sumerge en las quasi paranoicas divagaciones maniqueas del protagonista puestas casi que a modo de monólogo interior preparatorio ante el crimen. El sopesamiento al que se somete Castel raya la locura y la novela es una deconstrucción de la historia que una vez leída y construida nos regala un todo y los motivos del asesinato.

Toda la reconstrucción a la que nos vemos sometidos durante la lectura nos da bastantes pistas de cómo el personaje de Castel es un protagonista lleno de miedos y fobias (miedo a aglomeraciones) al que la única persona que llega a importarle y comprenderle pero que no es capaz de dominar es a la que mata. La finada es una mujer libre, apegada a una vida de sombras incomprensibles para una mente tan deductiva como la de Juan Pablo, en por esto que la única persona que comprende la pintura de éste es la que muere, pintura es igual a muerte.
Poco más se puede decir de un libro que se lee rápidamente y es una pequeña joya erigida en lo alto del monte literario, los túneles, pasadizos o subsuelos (siempre Dostoievsky) en los que no todos vivimos, con sus juegos de luces y sombras y silencios nos aproximan al clímax del asesinato del que ya estamos advertidos y no por eso lo observamos con horror o delicioso placer.

Muchas gracias.



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26 febrero, 2008

DE LO QUE ACAESCIÓ A UN CHAVAL EN UN TREN DE CERCANÍAS

Aún no despuntaba el alba cuando subieron al tren ataviadas con sus ropas harapientas estampadas de flores ajadas debido a los avatares recorridos por aquellas cuatro mujeres. Se dispusieron en el vagón ocupando el máximo sitio posible para acomodarse como nadie se acomoda en un tren, una de ellas ocupó dos asientos poniendo los pies en uno, la cabeza apoyada en el cristal, dos de ellas sujetaban mediante una serie de mantas y trapos dispuestos a tal efecto a dos bebés de corta edad, otra se acomodó en otro asiento diferente, alejada, otra, respetuosamente callada sólo observaba con su mirada infinitamente perdida y vaga, el hastío de vivir y el cansancio habían hecho mella en las pocas arrugas de su exánime cara.

Se comunicaban a gritos, sus hablas ininteligibles para los ocupantes de aquel vagón se hacían estridentes y machaconas para éstos, las miradas se postraban en ellas con mezcla de asco, temor y lástima. Una chica rubia no pudo soportar ver más como la mujer de delante se mesaba los cabellos en busca de aquellos piojos que no dejaban de picotear su vieja cabeza, se puso de nuevo el abrigo y sin dilación enfiló de nuevo el pasillo, su cara disfrazaba la naúsea.

La mayor, sentada en su aislamiento, sacó muchas cajas de pastillas encontradas a lo largo de las calles que recorría para dar de comer a su familia y se las enseñaba a otra de ellas, sentada a su derecha, pasillo mediante, mientras le explicaba algo; posiblemente aquellas pastillas cayeron ya caducadas en sus manos, manos que creían coger el remedio cuando realmente habían agarrado el infortunio. La de mirada taciturna, escuchaba sin atender, su cara seguía sumida en el desamparo, otra de ellas le dio a uno de los niños y ésta, sin inmutarse lo asió, se subió su hirsuto jersey de lana y amamantó al bebé. No le cambió el rostro. Una por una, poco a poco, en cada estación nueva se levantaba, daba vueltas, se notaban nerviosas, impacientes, los pasajeros crecían en indignación, no querían a aquellas mujeres abyectas allí, sus caras y gestos todo lo decían.

El olor comenzó a ser desagrable, un niño empezó a lloriquear y una de las mujeres lo acostó en un asiento vacío, se quitó uno de los numerosos trapos que portaba y sacó un pañal negruzco de entre sus ropas, quitó el pañal sucio al bebé ante la escandalizada mirada de los asistentes de aquel espectáculo, le puso el nuevo y lo embutió de nuevo entre mantas y suciedad.

El otro pequeño lloraba tiempo y sus babas y ruegos no fueron atendidos ni por asomo, calló de pronto, la mirada triste envuelta en un velo de lágrimas lo decía todo, muchas veces había llorado ya en la vida pese a tener tan corta edad; temió ya desde muy pequeño que llorar no le servirá de nada en aquel mundo hostil de traqueteos y chillidos, pronto deberá de asumir la resignación, compañera (por lo menos para él) capciosa.



-Dedicado a todas esas personas que miran con asco a los que no siguen sus reglas o son diferentes en el tren que cojo todos los lunes, a toda ellas les dedico también el siguiente poema de Borges:



EL GOLEM

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?




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26 septiembre, 2007

MALOS MOMENTOS

Llevaba un tiempo sin escribir nada porque resulta que no atravieso por uno de los mejores momentos de mi no tan larga vida, los estudios son a veces traicioneros.
Quizá no sea el mejor momento para redactar algo y colgarlo en este blog, quizá, aunque yo no pueda, como sigo leyendo, ha habido un párrafo de un libro que me ha hecho agarrar de nuevo un poco de ilusión y alejar las visiones fantasmagóricas que me invadían la cabeza con sus susurros atiplados, parar de una vez por todas con las lágrimas que recorrían mis delgados pómulos.
Quizá no tenga ganas de asemejarme a Rakólnikov, quizá no pueda pero gracias a Crimen y castigo saco la cabeza un poco del légamo en el que estaba sumergido hasta las cejas:

En algún sitio he leído, en algún sitio he leído que, una hora antes de su ejecución, un condenado a muerte decía o pensaba que si hubiera tenido que vivir en lo alto de un risco, en un espacio tan reducido que sólo le permitiera permanecer de pie, rodeado de precipicios, de tormentas, de un océano, de la eterna oscuridad, y la soledad eterna, y quedarse así, de pie sobre un palmo de roca, toda la vida, mil años, una eternidad, habría preferido vivir así que morir en aquel momento. ¡Cualquier cosa con tal de vivir, de vivir, de vivir! ¡Vivir como sea pero vivir! ¡Qué verdad tan grande! ¡El hombre es ruin! ¡Y también es ruin quien así le llama!


Fragmento de Crimen y castigo de Fiodor Dostoievski


Quizá no todo el mundo piense igual pero a mi me vale por hoy...



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13 julio, 2007

¿NUEVA POESÍA?

¿Podría la poesía adaptarse a los blogs? ¿Surgiría una nueva vanguardia?

Yo podría decir que si poniendo este ejemplo adaptado del principio de un poema:

Poema RGB

Las rosas son ff0000
La violetas 0000ff...




(¿Alguien podría seguir?)



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02 julio, 2007

MIENTRAS AGONIZO

Vardaman:


- Ahora padre se afeita todos los días porque mi madre es un pez.