Le diré de mí mismo que soy un hijo de mi tiempo, un hijo de la increencia y de la duda, lo he sido hasta ahora e incluso (lo sé) lo seré hasta que me muera. Cuántas penas me ha costado ya mi sed de fe y cuántas me cuesta todavía. Una fe que se vuelve más fuerte en mi alma cuantos más argumentos contra ella encuentro.

Fiodor Dostoievsky

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18 noviembre, 2012

DE PAYASOS


Mamá, yo no puedo ser artista y, al igual que los psicólogos, hay demasiados y el dinero escasea.




La pregunta es obligada.
 ¿Cómo están ustedes?
La respuesta es necesaria.
Jodidos de la hostia.
Sed un poco más payasos.
Amén.

P.S.


28 marzo, 2011

LA PERSISTENCIA DEL ANUNCIO

- Ya era era, cojoncicos.

- Joder, ya estamos. Que ya te he dicho que soy un puto filólogo en paro, buscando cursos como un loco que me puedan dar una semana más de ilusión, que trabaja de peón con un colega cuando ni siquiera sabía lo que era una bovedilla o hacer cemento (masa en el argot) y no cobra más que lo que se saca en fines de semana esporádicos tras la barra de noches de alcohol. ¡Cómo coño quieres que escriba más asiduamente! ¡Ehh! ¡Dime!

- ¡Y yo que sé subnormal de mierda! A ver estudiao más.

- A que me cagóntoloquesemenea. Pareces mi madre en obscura comandita con mi padre. (risas) Por cierto, por lo que me dijiste del anuncio ese, este fin de semana bajé por el pueblo, y en mi casa, mi madre llegó de la farmacia y fui a coger las pastillas para la alergia ésta que me mata cuando al frío le da por irse y para mi infausta sorpresa, encontré entre frenadoles y zyrtecs una botella de Chilly Gel. Pasmado me hallo con mis pastillitas en la mano, sosteniendo la mirada a mi madre, sabiendo que ha dejado de lado su dermovagisil clásico y trágico a la vez. Se ha dejado convencer por esos publicistas que han urdido planes que subliman las películas de Esteso y Pajares, aquéllos que dejan entrever la sensualidad de una muchacha  que habla en playback (es imposible que esa última frase mítica la diga esa tía que no deja de sonreír aunque tenga que decir un guión) y juegan cual homo fabers con el nombre del gel para que, mezclado con un muchachica y con un speech directo, vaya derecho al cerebro de un hijo.

- ¿Pero has oído lo que dice la tía?

- Pues dice algo así como que en la más intimo quiere chili, ¿no? y, esto, mezclado con mi madre, pues, joder, no me sabe bien, no veo a mi madre diciendo eso, imaginando que quiere fuego en el coño. Es que, ¡hostias!, menudo nombre para un gel íntimo. Claro y yo estoy allí pensando en el anuncio, en si mi madre lo ha visto y así poder echar unas risas con ella, alegremente, rompiendo la tensión, mi tensión absurda, creada por la visión de un anuncio. He vinculado un nombre como otro de un producto con una frase del demonio que me está matando. (risas).
Si es que esto italianos...

10 septiembre, 2010

EXÉGESIS SANDEVID



Ahora que se acaba el verano, vamos a hablar de un anuncio típico veraniego que ha pululado por la televisión en épocas estivales y me ha hecho especialmente gracia.


Empiezo recordando aquellas noches de los noventa en las que dormir me costaba la gota gorda, era un suplicio aquello de cerrar los ojos para irme a la cama, aquel sitio me quitaba mi vida incipiente y a mi me gustaba ojear algún que otro canal guarrete pues sentía que me estaba saliendo vello dónde antes sólo existía un bello impúber pequeñito. Un feliz día apareció mi padre con la colección enterita de James Bond que había conseguido por un precio irrisorio en un videoclub que cerraba, cuando todavía no entendía yo de crisis ni de sindicatos; por mí, que cerraran todos los videoclubs del pueblo y le vendieran a mi padre todos los vhs posibles, a tomar por culo todos, todo para mí.


Aquellas noches cambiaron mi existencia. Resulté ser un fan acérrimo del señor Bond, James Bond, ese follapavas al servicio del gobierno británico lo tenía todo, todo lo deseable que pudiera ver yo con mis ojos legañosos. Desfilaron a altas horas el maloso Escaramanga, un detestable Goldfinger o el dentudo Tiburón, pero sobre todo desfiló desde mis aturdidos ojos hasta mi incontrolable sexo, Ursula Andress. ¡Cagüendiez!, menuda mujer, ya sé qué es una belleza clásica hollywoodiense. Me puedo dormir tranquilo.




¡Qué recuerdos!


Recuerdos que han sido insultados y escupidos a la cara cuando ayer pude ver el último anuncio de la marca de sangrías Sandevid.


Situación:
Playa idílica de la que surge una mujerona queriendo imitar a mi Ursula pero lejos de conseguirlo, muy lejos, lejísimos diría yo, se aproxima hacia la cámara para que se vea su cara en un primer plano que se encierra, en un esfuerzo fílmico sin parangón, tras lo que parece ser un vaso de esos de los que te ponen en un chiringuito.
La chiquilla, con un simple movimiento de lengua, pasa a ser un putón asociado en mi mente al odiado elixir refrescante, esa cara no ansía sangría, esa cara anhela pollas como ollas (perdón por la rima fácil pero estoy abandonado por mis musas que son todas unas cabronas). No contenta tras su exhibición, se pone a menearse sumida en una danza báquica avergonzante para soltar, guiños de ojos mediante, un SANDEVID torneado de acento inglés. Buaj.


Acto seguido me pongo a llorar y voy a buscar a mi mami para que me cuente los tiempos cuando era pequeño y me tenía que despertar del sofá con Roger Moore ejerciendo de fea niñera, (babysitter, que diría él). Qué tiempos aquellos.


Qué manera de cagarse en los clásicos.

28 marzo, 2010

EL CAMBIO HORARIO



Sé que puedo parecer repetitivo pero es que me sale. Cada cierto tiempo vuelvo a caer en los ásperos brazos de Tarantino, esto es cíclico.
Anoche, antes de dormir, tras recogerme de cenar y tomar algo con mi novia, me dirigí a mi piso tranquilamente. Encendí la tele unos segundos a sabiendas de que no iba a encontrar nada serio o medianamente decente, me equivoqué como nunca. Los rayos catódicos dibujaron Pulp Fiction ante mi mi asombrada estampa y Jules Winnfield me increpaba al otro lado del espejo televisil:

"El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos.
Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque es el autentico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos.
¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!
Llevo años diciendo esta mierda, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a algún hijo de puta antes de pegarle un tiro, pero esta mañana vi algo que me ha hecho pensarlo dos veces.
Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo soy el hombre recto, y que el señor 9 mm es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad.
O será tal vez que tú eres el hombre recto, y yo soy el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta.
Me gustaría eso, pero ese rollo no es la verdad.
La verdad es que tú eres el débil y yo soy la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor".
Joder, no me aburro de escuchar esa puta parrafada, es magnífica pero el sueño va haciendo mella en mi aunque sé que podría estar mejor si la puta cadena de televisión no pusiera este tipo de películas a horas intempestivas un sábado precambiohorario. Esto es para llamar al inefable Marcellus Wallace:
"¿Y ahora qué? Voy a decirte lo que pasará. Llamaré a un par de negros empapados en crack. Quiero que disequen a este colega empleando un soplete y un par de alicates. ¿Has apuntado lo que he dicho, maldito capullo? Aún no he acabado contigo. ¡Ni lo sueñes! Practicaremos el medievo con tu culo."

¡TACHÁN! Impresionante pero estoy a mil jodidas millas de estar bien.

Decido apagar el nefasto invento (esta noche ha pasado de ser negatifo a positifo), cierro la puerta con llave, no quiero tener problemas y llamar al señor Lobo ("Estoy a 30 minutos de ahí, llegaré dentro de 10"), me dirigo a mi habitación y cierro la puerta. Me miro en el espejo (¿me hablas a mi?) y todavía resuenan opacas y graves en mi mente aquellas palabras tan bien hiladas: 

 "Que seas una personalidad no significa que tengas personalidad."










P.S.  No puedo olvidarme de Urge Overkill.


24 marzo, 2010

VENDEMOTOS


Supongo que esta entrada (a las rodillas) puede reflejar uno de vuestros pensamientos cuando veis en un centro comercial, papelería, juguetería, sex shops (espero que no) o sucedáneos a gente que ha vendido hasta a su señor padre.

Había una vez un programa que nació titubeante, ocupando un lugar imperceptible en la temida parrilla televisiva, el monstruo del share vigilaba en lontananza hasta que, poco a poco, aquel programa fue creciendo de tamaño, un tamaño tan descomunal como uno de los huevos de Paul Banyan
El susodicho programa no era bienencarado, todo lo contrario, su tez era cetrina y su poca gracia hacía a la gente reír por no cagar; pero resulta que cruzando el charco en el que estaba metido, topóse con dos estrábicas hormigas que le acompañaron en sus andanzas, dotándole de gracia caduca.
Además de estas simpáticas hormigas, fue reclutando a los más variados engendros televisivos para su propio lucimiento: un extraño científico disléxico, un men in black en paro y a un calvo sin gracia pero mago. Este elenco, esta pléyade, era de órdago pero decidieron hacerse fuertes contratando rutilantes estrellas del firmamento de los euros al contado.

- ¡Guau! ¡Qué famosos somos! ¡Queremos perras!
(Aún retumba el eco de aquellos comentarios en los sets lóbregos de Cuatro).

El programa, listo como él solo, ávido de "pavos" de a 500, decidió que todo debía dar un pequeño gran giro. Si todos sus componentes eran estrellas (con fuerte jerarquía, como no), iconos en los que fijarse, por qué no vender hasta los derechos de una mierda gestada en vete tú a saber que water closed. Todo lo visto se puso a la venta y los pingües beneficios vinieron raudos al programa de marras.

Viendo el éxito alcanzado se propusieron, por qué no, ir más allá de las fronteras que les oprimían vendiendo su formato. 
- ¡Hurra!

Las hormigas, jóvenes y re-verdes, chuparon de la teta hasta desgajarse, que no separarse, para intentar acertar los acordes de las canciones facilonas (otrora impolutas y santas, cantadas sólo por amigos en simpáticas borracheras) de dibujos ochenteros. Escaso arte, demasiada repercusión.
Aún siguen chupando de la teta y gracias a su fama también chupan otras tetas.

Moraleja
No sé si esto se merece una coda porque, quizá, yo haría lo mismo (¡quiero los euros frescos que os sacan vuestros hijos!) pero, digo yo: ¿le llevará tanto éxito al hastío a alguien?

- Vete a dormir ya, hombre, por favor. O a zurrir mierdas con un látigo.



23 marzo, 2010

EXÉGESIS JUST FOR MEN



Hace ya mucho tiempo traje a este blog las sensaciones que me produjeron los cambios vistos en ciertos tipos de anuncios en los que la figura del hombre sufre una transformación acorde con la época en la que se circusncriben.


Sigamos pues con otro anuncio que vi el otro día y, cuanto menos, me hizo gracia aunque también me hizo pararme y pensar. Hablo del último anuncio de Just For Men
Ya el anterior anuncio de esta conocida marca tapa-canas-machas me dejó algo frío y descolocado; no sé si lo recuerdan pero fue aquél en el que unas niñas desesperadas por que su padre se comiere una rosca, hacen casi un pacto con el diablo para que el pobre hombre, tras aplicarse un precioso tinte en el pelo, follara sin descanso. Supongo que las muchachas, in hilo tempore, deseaban ser alcahuetas casamenteras pero con el crujir de muelles que les trajo el puto tinte pensaron que mejor dedicarse a otras cosas porque aquello sólo les había llevado a gastarse la paga en un buen tónico antiojeras, las noches nunca fueron a ser silenciosas. Les pasa por metomentodos.


Abandona la conocida marca a los niños y se mete en terreno del soltero follarín (follargas también dicho por las tierra aguileñas). No sé si se han parado siquiera a encender la tele en los tiempos que corren pero si lo ven, disfrútenlo. El soltero de marras habita su casa tan ricamente cuando, de repente, llama a la puerta un bombón cuarentero (no en cuarentena) para pedirle leche (signos sexuales al canto). Éste, ni corto ni perezoso, hace esperar a la muchacha mientras suponemos que va a hacer lo que sea por conseguir tan preciado néctar pues el anuncio nos hace pensar que no la tiene. El alma de cántaro sale por el balcón en un arrebato consumista y haciendo parkour extremo salta encima de un camión para más tarde descolgarse grácilmente por una farola. Tras llegar al super nos damos cuenta de que el motivo de jugarse la vida no es por y para darle toda su leche a la mujer sino que casi se deja los cuernos para comprarse un bote de Just For Men. Tras tintarse el pelo en tiempo récord, la mujer, asómbrense, todavía le espera sin un mal gesto, sólo preguntándose el por qué de tanta tardanza. Es el momento de abrir la puerta y darle a la mujer lo que había venido a buscar... Ésta, en un primer plano, muestra más su conformidad por el aspecto juvenil del hombre que por satisfacer el hecho que la había llevado allí. Menuda pichona.


El resumen del anuncio no llega a la claridad de la imagen pero me hacen gracia ciertas cosas. La marca cosmética ha dado al rol del hombre características que las compañías publicitarias suelen atribuir a la mujer. Ese madurito esperando a que le caiga la rubiaca del cielo para pedirle leche... sólo falta que lo hubieran pergeñado pintándose las uñicas. A la mujer le han otorgado características maculinas (hablando desde una semiótica del anuncio televisivo malo) y es ella la que va y pide, la que va y espera y es ella la que, con gestos quasi-obscenos, no bramará por la leche, por lo menos por la leche que se vende en tetra-brik. Su cara la delata.
Es el hombre en este anuncio el que está preocupado por estar guapo aunque no guapo dentro de una taxonomía clásica sino que su fin último es pillar cacho, sólo hay que ver cómo corre a por el milagroso tinte, es un salido de pro mientras que la mujer, al esperar tanto, muestra a las claras que su intención no es reclutar botellas de leche bajo sus filas, no, su propósito era desencadenar el ansia libidinosa de su procaz vecino.


Los tiempos cambian y yo me alegro pero para hacer un buen anuncio hacen falta buenos publicistas.



05 marzo, 2010

PRESA DE LA PRENSA

He dejado pasar un poco el revuelo mediático que se ha creado en torno a la figura de Willy Toledo y en torno a sus comentarios sobre los disidentes cubanos.
Quizá sea honesto consigo mismo, echándole dos huevos y haciendo esas declaraciones a sabiendas que la jauría se le amontonaría, pero el fondo de su discurso apesta. No puede defender los derechos de los disidentes saharauis y echar mierda sobre los que no le comen el culo a Fidel.


16 diciembre, 2009

LOS PEORES CAPÍTULOS


Tenemos curiosas formas de repetir. La pseudo-televisión esa que nos aleja y nos describe puerilmente nos enseña las formas de la repetición. Las reposiciones nos amuerman y nos idiotizan, hacen tragarse a la gente formas, colores, ideas, formatos, dibujos... estancos, algunos, muchos de ellos, muertos y manidos.


Las reposiciones de lo que ahora conocemos como "temporada" son de obligado régimen televisivo, régimen, por otra parte, tortuosamente espartano. Si incidimos un poco más en el hecho de la repetición, logramos descubrir la especialización de ésta en las reposiciones, sí, pero en las reposiciones a la carta, comúnmente votadas a través de una encuesta. De aquellos refritos estos lodos.
Encontramos entre los epígrafes de estas encuestas las directrices que siguen las cadenas, siempre buscando los mejores capítulos o quizá los más vistos. Ambas opciones son igualmente aceptables aún haciéndote elegir entre sólo una serie de capítulos elegidos subjetivamente por unos quiensabequienes o saber que por que haya tenido más audiencia no lo eleva en el Olimpo de la ficción. O sí.


Si me retracto puedo decir que suelo ver Los Simpson, los he visto hasta el hastío, hasta la repetición de diálogos, hasta ver cuánto aguantaba la incertidumbre de saber de qué capítulo se trataba, hasta el reconocimiento enfermizo de cualquier artificio fílmico o serial...
Todo esto me hace pensar como un encuestador de página web, que por otra parte no sé cómo será semejante individuo;¿ y si me dijeran de hacer una recopilación de los peores capítulos de Los Simpsons?
Difícil pregunta. Concienzuda retrospectiva directa a tantos capítulos, bromas, personajes que ya forman parte del imaginario popular, situaciones, nombres, formas de entender la cultura americana, formas de entender al ser humano, cameos...
Quizá me tenga que remontar al despegue de la serie en las que los personajes estaban monocromáticamente pergeñados, las situaciones eran aburridamente manidas y los giros del guión brillaban por su ausencia. No me fijo en el trazo y los decorados o en las formas inacabadas que sólo chillaban desconsoladas al ver que querían brillar y convertirse en lo que se han convertido porque algunas de las últimas temporadas utilizan el dibujo y el ordenador para tapar las vergüenzas de un guión, la forma se come al contenido ¿?


No sé concretar algún mal episodio, uno en que haya dicho aquello de "menuda mierda", cosa que me pasa últimamente al encender el aparatito.

18 diciembre, 2007

OLOR A NAVIDAD

Miremos pasmados a la tele, caénsenos las babas y nuestros ojos relucen ante tanto aroma a falso. Llega la Navidad y llegan como no, los tan odiados por mi, anuncios de perfumes. No llego a entender por qué en estas fechas de consumo y desfase todo el mundo parece tener la potestad para sacarse de sus narices un olor y hacer una colonia, seguramente indecente, totalmente arbitraria, de tonos insípidos, vacua, sin carácter, la cual pasará sin pena ni gloria por los estantes de los centros hasta que un día, el stock de las tiendas las regale con un paquete de cereales perrugueros.

Sabemos que nos utilizan más que nunca en las fechas éstas, es más, la mayoría nos abocamos al tráfico descontrolado del euro en cuanto vemos algo rojo, con luces y con barba o camello pero la industria del perfume es de las más descaradas (junto con la del jueguete, lógicamente) haciendo poner su potente maquinaria para contratar a ésta o aquélla estrella mediática y hacerle un perfume, saben, los muy pillines, que su imagen reportará pingües beneficios. Luego tenemos a los diseñadores que bajo el pretexto de su firma crean un exclusivo perfume navideño puesto al servicio de una cantante, una modelo, un deportista... Imagen, imagen, imagen. Parecen pensar que la imagen es más importante que el aroma porque realmente el desembolso tendría que darse en presencia de los compradores, usease, echar colonia a todo el que quiera probarla in situ, déjense de tanto anuncio que sus retahílas son aburridas, ñoñas y fuera de la realidad.

El leitmotiv de los anuncios parece ser siempre el mismo: el personaje en cuestión. Esta estrellita estará siempre orlada por un aura brillante y petulante, el lujo ha de agasajarla, los primeros planos a su cara han de constatar el dinero que se han gastada en la contratación, los elementos sexuales destacados y destacables, vestidos y ropas insinuadoras y vaporosas, escenarios nada claros y etéreos o muy claros y sin intención ninguna...

Perfumémonos y salgamos a la calle oliendo bien. O mejor, sentémonos en el sofá, encendamos la televisión y veamos más anuncios de colognes y parfums de los cuales no podremos disfrutar en casi ninguna ocasión del año.


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07 noviembre, 2007

MÍMESIS EXCREMENTICIA

¿Hacia dónde navegamos? ¿Qué será de toda la gente que aún cree en la televión como medio de entretenimiento decente?
Me hago preguntas ante absurdos anuncios de programas que veo que van a emitir ciertas cadenas de nuestro país, los cuales carecen de honestidad, filantropía, vergüenza o lo que quiera que promulguen. El bochornoso espectáculo en el que se está convirtiendo o en el que se está reciclando la televisión nacional, emana mis más pueriles náuseas, ganas de apagar el aparato y denostar con egregios improperios mi puta cara por la sola idea de haber encendido semejante tubo catódico de mierda y meaos (como se dice en mi pueblo).

En un descanso de Futurama quedo anonadado ante el programa que se va a proponer una noche de éstas: cámaras ocultas grabando a parejas con verdaderos problemas de convivencia, malos tratos de por medio (ya lo sacan en el anuncio para sacar el punto morboso que nos atraiga como las moscas a la mierda) y chillidos, bejaciones... ¡Guauuuuuu...! ¡Que chupi piruli!
¿Intentan ayudar a la sociedad con semejante esperpento? No.
Van a lucrarse a costa de los problemas de los demás emitiendo imágenes y cortes que prueben lo malo que puede ser uno, lo más bajo de la convivencia, lo más morboso de una casa de puertas para dentro.
Muestren todo esto y sigan siendo unos hipócritas, me gustaría que se grabaran los mismos guionistas del espacio o el director, entonces verían cómo nos ponemos de contentos los gilipollas viendo pasar ratos realmente malos a la gente de a pie. Por cierto, ¿por qué se dejan grabar las parejas?

En otro programa el protagonista ofrece su filantropía ante los telespectadores arreglando casas en ruinas. ¡Ohhhh! Lloremos ante tanta muestra de humanidad televisil, mostrémoslo al mundo y hagámosle comprender cuán buena es nuestra cadena y cómo soluciona el problema de la vivienda a personas que, seguramente han de pasar un cásting para saber si son lo suficientemente pobres como para recibir la providencial ayuda de... (la cadena que corresponda).

¡Qué bien! Me encanta que todas estas deplorables mierdas con ínfulas de optimismo barato, arregla-vidas vengan avalados por las audiencias de E.E.U.U. Señores, que un programa tenga cinco millones de telespectadores al otro lado del charco no quiere decir nada, ¿han pensado en los millones de americanos que hay?, no imitemos más los modelos patéticos de hacer televisión, apaguemos el televisor, salgamos a la calle, leamos un libro, escribamos un blog...



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03 agosto, 2007

REFLEXIONES DESDE MI CELDA

No digo nada nuevo al hablar de nuestra sociedad cambiante y obsesiva, sociedad remozada bajo los efectos de los pútridos labios maquillados de Margaret Astor, sociedad de los Grandes Hermanos en la que parece conditio sinequanon el presentarse a un cásting para parecer más guay, sociedad depredadora en la que la amistad se ha tornado en lucha quasi pugilística, sociedad de nepotismo y chupa-pollas, sociedad en la que vale más una imagen que una cabeza amueblada (no sé para qué tantos Brain Trainings, más bien tendrían que vender Dick Trainings).

¿A qué viene todo esto? Con calma y paciencia intentaré explicarme, sin devaneos, basándome en una parte de la sociedad que se ha retratado en un anuncio en concreto (la tele me sirve para reflexionar too): el Ten, aquel famoso limpiasuelos con bioalcohol.

Empecemos pues.

Los de aquella generación como la mía, la de los 80, recordarán haber visto en los anuncios de la época a aquel mayordomo entrado en edad (y algún kilo de más vista la panza que lucía), de calva considerable, entradas nobles en su impoluta frente y siempre presto al habla conciliadora ante los tortuosos quehaceres de las amas de casa. Este mayordomo se regía por la sobriedad, actuaba llevando un inmaculado algodón entre los dedos y tranquilizaba a las chachas de turno, una vez pasado el susodicho algodón por alguna superficie llenándolo de bendita mierda, con un producto que aseaba tanto cocinas como cuartos de baño. Así, sin más, y las mujeres encantadas.

Sigamos haciendo este análisis social, sin querer, claro está, llegar a la altura de Barthes (que más quiera yo).

Volando el tiempo y dentro de otra generación, ésta en la que estamos sumergidos de lleno, veo con asombro y estupor aquello que me ofrece la tele, un nuevo anuncio de Ten. ¡Rememoro mis tiempos mozos!
Cáenseme los mitos encima, ¿dónde está mi mayordomo (aparte de muerto ya)? Me lo han cambiado, oiga. Lo primero que observo es a una pedazo de mujerona que se cae de buenorra, la cual seguro que sólo sabe lo que es un mocho de fregona porque es una sección de El Corte Inglés vetada para sus uñas esmaltadas, presentando entre fanfarrias y estrépito al llamado Nuevo Mayordomo de Ten (NMT).
Describamos al NMT: joven (mal empezamos) apuesto do los haya, un clásico follarín rompe pistas de baile, de ojazos expresivos que piden a gritos unas bragas calientes, inexpresividad facial, sólo sabemos que vende el puto Ten porque lo dice su particular speaker, el habla conciliadora del anterior mayordomo ha desparecido en favor de musculosas mandíbulas bien afeitadas, la calva de antaño ha mutado en cabellos rubios bien peinados y perfectamente engominados, mutismo por bandera porque el pichón pensará que "con mi cara esto se vende solo". ¡GUAU QUE BUENO ESTÁ!
¿Comprará alguien el Ten sólo por esa cara angelical? ¿Pasará algo parecido al experimento de Pavlov (esto para que meta bulla el Perico) en el que las mujeres verán el producto y chorrearán de gusto ante el bello recuerdo?

Cómo hemos cambiado, abandonamos en algún momento del pasado a aquellas mujeres recias y guapas que sólo ambicionaban un buen producto de limpieza para cambiarlas por maniquíes maquillados embobadas al ver a un chico que no dice nada de cintura para arriba pero venderá más Tenes y consoladores que nadie.

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26 junio, 2007

DEXTER

Me entero leyendo por ahí que Cuatro va a traer a España la serie Dexter, todavía no sé muy bien de qué trata pero el vídeo que os dejo de la cabecera de la serie es muy interesante.